El Deseo
Creo que no te has dado cuenta, mi musa, de mi deseo.
Era cara enmarcada en tu pelo, sonriente y esos ojos cargados por el mismo cielo.
Me encantaría desnudarte y olvidarme del mundo.
Te deseo aún más desde que me me dijiste que jamás te vería, que jamás te tendría.
Miro tu cara y deseo tus labios, bajar tu escote y lamer tu pecho...
Sé lo que sientes, siento temblar cada parte de tu cuerpo, esos suspiros y esas manos acariciando mi pelo.
Juego entretenerme en tus pezones, los devoro el ansia de un hambriento, tú solo callas y, en silencio, aún excitas más mi deseo.
Bajo y muerdo todo lo que se interpone, quiero llegar al cielo bajando por tu cuerpo.
Tú me dejas y no me dejas, me agarras y me empujas... susurras, gimes y te siento...
Hundo mi cabeza y pierdo mi lengua allí donde jamás pensé que se perdería. Gritas de placer contenida a veces, loca después, te abandonas...
Me entrego a tí y te hago feliz, tan feliz que puedas apagar mi fuego con tu cuerpo.
Y que yo te deseo así, quizás salvaje, porque el deseo no conoce de miedos ni de orden. Solo pasión, pasión por tí.
Y no tiembles ni recurras a tus defensas, si se quiere, y yo te quiero, poco importa qué se haga y si cómo te entregas y lo que sientes.
No me digas que me quieres o me volveré loco y no sabré parar nunca .