En sus ojos de almendra
En sus ojos de almendra aún ando perdido desde aquella vez que sentí el roce de sus labios.
En su melena oscura se pierde la luz para quedarse presa en su cara gitana.
Ando tan enamorado que no reparo ni en días ni en noches con tal de sentirla cerca, tan cerca que la distancia no parece un obstáculo para quererla.
Agoto las palabras y no sé qué decirle, como amarla, como quererla, como mimarla.
Su sonrisa es el premio a la vida y, cuando eres tú el destino de ella, descubres que el tiempo no cuenta.
Todo se para, todo se pierde y no hay más que ella, ella y solo ella.
A veces me recuerda nuestros mundos diferentes, nuestras vidas paralelas que nunca se tocan.
Y yo le digo que las matemáticas dicen que se juntan en el infinito, ese infinito tan cercano que reflejan sus ojos...
Esos ojos de almendra en los que ando perdido