La Ingrata
Cuesta mucho mantener una promesa y no volver a mirarte más.
No volver a hablarte ni escribirte .
Ni siquiera nombrarte.
Pero lo que no cuesta, a pesar de todo, es amarte.
Y eso no me lo vas a poder prohibir, ni siquiera pedir.
Dirás que te tengo idealizada o que estoy encaprichado de ti y no es así.
Yo sé lo que siento y sé lo que quiero.
Y me reprochas muchas cosas y yo apenas ninguna.
He formado parte de un pedazo pequeño de tu vida o eso siento yo.
Siempre he confiado en ti de la mejor manera, es decir, haciéndote partícipe de toda mi vida.
Tú que lo sabias todo.
Y tú sabrás, yo no sabía nada.